domingo, 7 de junio de 2026

Cuando nadie llega

🧠 Cuando el cuerpo deja de ser capital

Hay conversaciones que uno no inicia en un momento específico, sino que comienzan a aparecer en la vida casi sin permiso. Esto que comenzó en conversaciones en 1998, lo he traspasado a este articulo con la idea de reflexionar y lo plantees en tu circulo de familia, amistades o conocidos porque en algún momento se debe crear una mejor política pública de asistencia hacia los Adultos Mayores, mejorar o robustecer la que existe.

Primero fue en espacios íntimos, con familiares cercanos 👨‍👩‍👧. Después con un ex compañero de colegio 🎓 con el que, entre recuerdos y silencios, empezaron a surgir preguntas que no estaban antes sobre la mesa. Y más tarde, cuando regresé a Chile, ese tema ya no era una idea aislada: era una observación constante, casi inevitable.

Porque al volver, empecé a notar algo que no había visto igual en otros contextos.

Empecé a conversar con personas nuevas, a reconstruir círculos sociales, a observar dinámicas que me llamaban profundamente la atención. Y lo que vi fue una cultura donde, en muchos casos, el principal capital simbólico parecía ser el cuerpo.

Un cuerpo cuidado, trabajado, expuesto, valorado como herramienta de validación social 💪✨. Una estética que ocupaba un lugar central en la identidad y en la interacción. Pero al mismo tiempo, algo no terminaba de encajar.

Porque ese mismo cuerpo —tan cuidado hacia afuera— muchas veces convivía con una realidad interna mucho más compleja: una pobreza intelectual emocional en algunos casos, una falta de profundidad en el pensamiento, una inmadurez persistente independiente de la edad cronológica.

Me fui encontrando con personas de distintas edades 👥, algunas jóvenes, otras adultas, incluso mayores, donde la edad no garantizaba madurez, ni reflexión, ni consistencia emocional. Y eso fue un choque.

También encontré otros espacios, otros círculos, donde sí había conversación, reflexión, intercambio real de ideas. Y como ocurre siempre en la vida social, uno se va agrupando de manera casi natural con quienes puede sostener una conversación más profunda, más honesta, más humana.

Porque el ser humano es gregario 🤝: no elegimos solo con quién estamos, sino con quién podemos estar.

🧩 Cuando la conversación cambia de nivel

En ese proceso de observar y conversar, empecé a notar algo más amplio y a recordar que desde niño el colegio nos llevaba a los asilos de ancianos, tardes enteras a conversar, a cantarles, a hacerles las tardes agradables, a enterarme de sus vidas, saber por qué su familia los dejaba ahí. siempre observé sus comportamientos, escuchaba sus historias en enormes salas o en el patio mientras tomaban sol. 

Por un lado, había discursos sobre derechos, sobre avances sociales, sobre identidad y visibilidad 🏳️‍🌈. Procesos importantes, necesarios, históricos. Nadie podría negar su valor.

Pero por otro lado, también empecé a ver una realidad menos discutida: la de las personas mayores dentro de estas mismas comunidades, que con el tiempo enfrentan un escenario completamente distinto.

Personas que envejecen, que enferman, que pierden redes de contacto y asistencia, que pierden autonomía, pierden familia cercana, porque van falleciendo u otros 🧓🏽🏥.

Y aquí aparece una imagen dura, incómoda, pero real: muchos terminan ingresando a residencias o centros de cuidado de adultos mayores, donde la vida social, la identidad y la historia personal quedan suspendidas en un entorno completamente distinto.

Para algunos, esto se siente —aunque nadie lo diga abiertamente— como una especie de regreso simbólico al clóset 🚪.

No el clóset de la juventud, sino uno distinto: el del final de la vida social, donde la identidad queda diluida en la dependencia, en la rutina del cuidado, en la fragilidad del cuerpo.

🧍‍♂️ La vejez no distingue etiquetas

En ese punto, hay algo que es importante decir con claridad:

Una persona enferma no es “menos persona” por su orientación, su historia o su vida afectiva.

Un hombre gay enfermo no es distinto en dignidad, necesidades o vulnerabilidad que cualquier otra persona en condición de dependencia. Lo mismo aplica para cualquier ser humano.

Porque cuando el cuerpo deja de responder, cuando la movilidad se reduce, cuando el deseo sexual deja de ser prioridad ,cuando teniendo negocios, ya no eres capaz de llevarlo ni de llevar o sostener tu casa, quizás porque el cerebro ha comenzado su deterioro y la supervivencia cotidiana ocupa todo el espacio y si tuvieras el dinero para pagar por la asistencia, quien te asegura que no se aprovecharán? Puedo pagar un centro, pero no tolero a mis compañeros , no tolero sus olores, no tolero ese olor a medicamentos que expele el cuerpo cuando eres adulto, no tolero sus gritos, ni gases,  ¿Quién cuidará de tus mascotas cuando tu no puedas? . Muchos adultos mayores les incomoda bañarse les incomoda hasta el olor al perfume que usaban de juventud, se hacen  intolerantes y algunos agresivos 🛏️, lo que queda no son categorías sociales.

Lo que queda es humanidad.

Y en ese momento, lo esencial ya no es el deseo ni la identidad social activa, sino algo mucho más básico y a la vez más profundo:

👉 asistencia
👉 cuidado
👉 compañía
👉 dignidad

⚖️ Una pregunta que nadie quiere responder

Y aquí es donde la conversación se vuelve inevitable:

¿Quién cuida a quienes no tienen red?
¿Quién acompaña cuando ya no hay vida social activa?
¿Quién sostiene cuando el cuerpo deja de sostenerse solo?
¿La familia? ¿Los amigos? ¿El Estado? ¿Nadie?

Porque la respuesta automática —“alguien se hará cargo”— no siempre es realista.

Y tal vez el problema no es solo quién cuida, sino que nadie quiere pensar el momento en que deja de ser independiente.





 

viernes, 29 de mayo de 2026

¿Izquierda y derecha? Quizás hoy el verdadero debate es otro

 Durante décadas nos enseñaron que la política se dividía entre izquierda y derecha. Era una especie de mapa simple para entender el mundo: unos defendían más al Estado y otros más al mercado. Unos hablaban de igualdad social y otros de libertad económica.

Sin embargo, diversos analistas sostienen que esa clasificación ya no alcanza para explicar lo que ocurre en la política mundial actual.

Una de las voces más conocidas en América Latina que ha planteado esta idea es Alfredo Jalife-Rahme, médico y analista geopolítico mexicano-libanés. Según su visión, la división clásica entre izquierda y derecha ya no explica completamente la realidad política contemporánea. En su lugar, propone observar un nuevo eje de conflicto: globalistas versus soberanistas.

La idea resulta interesante porque hoy vemos situaciones que hace algunas décadas parecían difíciles de imaginar. Personas de izquierda defendiendo la soberanía nacional. Personas de derecha criticando el poder de grandes corporaciones internacionales. Gobiernos ideológicamente distintos coincidiendo en temas como identidad cultural, inmigración, recursos estratégicos o autonomía nacional.

El mundo político comenzó a cambiar y las antiguas categorías parecen insuficientes para describirlo.

¿Qué es el globalismo?

El globalismo es una visión que entiende que el mundo está cada vez más interconectado. La economía, las comunicaciones, la tecnología y muchos problemas contemporáneos trascienden las fronteras nacionales.

Quienes apoyan esta mirada suelen creer que:

  • Los países deben cooperar más entre sí.

  • Las fronteras pueden ser más flexibles.

  • Los problemas globales requieren soluciones globales.

  • Los organismos internacionales tienen un papel relevante.

  • La economía mundial funciona mejor cuando está integrada.

Para un globalista, el futuro depende de una mayor coordinación entre naciones.

¿Qué es el soberanismo?

El soberanismo pone el énfasis en la capacidad de cada nación para decidir su propio destino. Defiende la idea de que las decisiones fundamentales deben tomarse dentro del país y responder prioritariamente a los intereses nacionales.

Quienes sostienen esta visión suelen valorar:

  • La soberanía nacional.

  • La identidad cultural.

  • Las tradiciones históricas.

  • El control de fronteras.

  • La autonomía económica.

  • La protección de recursos estratégicos.

  • La independencia frente a presiones externas.

Para un soberanista, la cooperación internacional puede ser positiva, pero nunca debe significar renunciar a la capacidad de decisión de la nación.

¿Es lo mismo soberanismo que nacionalismo?

Aunque no son conceptos idénticos, suelen estar muy relacionados.

El soberanismo enfatiza principalmente la autonomía política y la capacidad de decisión de un país.

El nacionalismo, por su parte, suele incorporar además elementos de identidad cultural, historia común, símbolos nacionales y sentido de pertenencia.

En la práctica, muchas corrientes políticas combinan ambos conceptos, por lo que frecuentemente aparecen asociados en los debates actuales.

El nuevo mapa político

Quizás lo más interesante de este enfoque es que rompe con los esquemas tradicionales.

Hoy podemos encontrar:

  • Nacionalistas de izquierda.

  • Nacionalistas de derecha.

  • Globalistas progresistas.

  • Globalistas liberales.

  • Movimientos que mezclan elementos de ambos enfoques.

Por eso muchas alianzas políticas actuales parecen extrañas cuando se observan únicamente desde la lógica tradicional de izquierda y derecha.

Tal vez la gran discusión política del siglo XXI no sea solamente cuánto Estado o cuánto mercado queremos, sino también quién toma las decisiones fundamentales: estructuras internacionales cada vez más influyentes o los propios Estados nacionales.

Esa es precisamente la pregunta que analistas como Alfredo Jalife han contribuido a instalar en el debate contemporáneo.

Y es posible que gran parte de las discusiones políticas, económicas y culturales de los próximos años giren en torno a esa cuestión.

 

lunes, 12 de enero de 2026

La universidad va lento y la inteligencia artificial no espera

  

Estudiar cinco años para llegar tarde: el error de confundir ingeniería con inteligencia artificial

Durante años nos repitieron una idea que parecía incuestionable:

“Estudia una carrera universitaria larga, después especialízate y recién ahí estarás preparado para el futuro.”

La Inteligencia Artificial rompió ese relato.

No porque la universidad no sirva, sino porque el tiempo dejó de estar de su lado.

🔹 Frase para no olvidar
El problema ya no es el conocimiento. El problema es el tiempo.

La educación universitaria en Chile: demasiado rígida, demasiado lenta

En Chile, estudiar una ingeniería implica:

  • 5 o 6 años de carrera

  • Mallas rígidas

  • Contenidos que tardan años en actualizarse

Eso ya es un problema en cualquier área.
Pero en Inteligencia Artificial, es directamente un contrasentido.

La IA cambia:

  • En meses

  • En ciclos cortos

  • En herramientas que aparecen y desaparecen rápidamente

🔹 Frase para no olvidar

No puedes formar para el futuro con estructuras diseñadas para el pasado. 

¿Cinco años para trabajar en IA? Llegas tarde

La promesa que se le hace a muchos estudiantes es esta:
“Estudia ingeniería y después podrás trabajar en Inteligencia Artificial”.

La realidad es otra:

  • En cinco años, la IA ya cambió completamente

  • Muchas herramientas que hoy se enseñan ya no existen

  • Los roles laborales se redefinen cada año

🔹 Frase para no olvidar
Cuando terminas la carrera, recién estás empezando a aprender lo que ya cambió.


Ejemplos concretos: cómo la IA dejó atrás a la universidad (2023–2025)

1️⃣ Programación: dejó de ser el centro

En 2023, aprender a programar línea por línea era clave.

Hoy, la IA:

  • Escribe código

  • Corrige errores

  • Optimiza funciones

El valor ya no está en programar, sino en:

  • Saber qué pedir

  • Saber evaluar resultados

  • Saber integrar soluciones

🔹 Frase para no olvidar
La IA no reemplazó al programador, reemplazó al que solo programa.


2️⃣ Ciencia de datos: automatizada

Antes:

  • Mucha estadística manual

  • Modelos entrenados desde cero

Hoy:

  • AutoML

  • Modelos preentrenados

  • Plataformas listas para usar

El foco dejó de ser técnico puro y pasó a ser estratégico.


3️⃣ Machine Learning: de la teoría a la orquestación

Antes:

  • Entrenar modelos complejos desde cero

Hoy:

  • APIs

  • Agentes

  • Sistemas integrados

El rol clave ya no es el que construye todo, sino el que coordina, decide y aplica.

4️⃣ Los trabajos cambiaron

Antes:

  • Data Scientist

  • ML Engineer

Hoy:

  • AI Product Manager

  • Prompt Engineer

  • AI Strategist

  • AI Integrator

🔹 Frase para no olvidar
El mercado laboral va por un lado, la universidad por otro.


 

Carreras que la IA literalmente se comió

Hoy existen carreras que:

  • Ya no tienen campo laboral real

  • Están siendo reemplazadas por la IA

  • Siguen existiendo porque el sistema las financia

Las universidades continúan ofreciéndolas porque:

  • El Estado asigna recursos

  • La matrícula sostiene el modelo

  • Cambiar cuesta más que mantener

El resultado:

  • Profesionales endeudados

  • Personas sobrecalificadas

  • Títulos con poco valor práctico

🔹 Frase para no olvidar
No todo título garantiza futuro; algunos garantizan frustración.


El espejismo de los posgrados en Inteligencia Artificial

A esto se suma otro problema:

  • Magísteres y diplomados con nombres rimbombantes

  • Duración excesiva (dos años o más)

  • Contenidos desactualizados

  • Bajo impacto real

En IA, dos años es una eternidad.


La verdad incómoda: hoy la IA se aprende fuera de la universidad

Hoy puedes aprender Inteligencia Artificial:

  • Con cursos cortos

  • Con práctica directa

  • Con proyectos reales

  • Con autoaprendizaje disciplinado

  • Incluso a través de YouTube

Existen comunidades, canales y formadores que enseñan mejor y más rápido que muchas instituciones formales.

🔹 Frase para no olvidar
La IA no pregunta dónde estudiaste, pregunta qué sabes hacer.

El error de confundir estructura con valor

La universidad ofrece estructura.
La IA exige adaptación.

Son lógicas distintas.

Por eso, estudiar:

  • Cinco años de base

  • Más uno o dos de posgrado

  • Para recién empezar a trabajar en IA

👉 no es una estrategia: es atraso.


Conclusión: el tiempo es el nuevo capital

Hoy el recurso más escaso no es el conocimiento.
Es el tiempo.

Y gastarlo en carreras largas, posgrados lentos y promesas futuras reduce competitividad.

🔹 Frase para no olvidar
La inteligencia artificial no espera a que el sistema educativo se adapte. Avanza igual.

Quien no lo entienda, seguirá formando profesionales para un mundo que ya no existe.