domingo, 26 de mayo de 2024

Postgrados: La paradoja de la empleabilidad


 ¿Realizar un Postgrado en Chile? La Paradoja de la Empleabilidad

En el ámbito académico y profesional, siempre se ha considerado que la realización de un postgrado es una inversión segura y prometedora. La lógica común sugiere que adquirir conocimientos avanzados y especializarse en un área específica debería mejorar nuestras oportunidades de empleo y ascenso en la carrera profesional. Sin embargo, la realidad en Chile parece contar una historia diferente.


La Teoría vs. La Realidad

En teoría, un postgrado debería abrir puertas y facilitar el acceso a puestos de trabajo más especializados y mejor remunerados. Pero en la práctica, muchas empresas e instituciones públicas en Chile están demostrando una renuencia sorprendente a contratar a personas con estudios de postgrado. En lugar de ver a estos profesionales como activos valiosos, a menudo son percibidos como amenazas potenciales para los empleados actuales, especialmente aquellos en posiciones de liderazgo.


La Percepción de la Amenaza

Uno de los factores que contribuyen a esta situación es la percepción de que un candidato con un postgrado podría venir a destronar a los actuales líderes o jefes. La idea de que un empleado más calificado pueda hacer sombra o incluso reemplazar a los superiores genera resistencia. En lugar de aprovechar el conocimiento y las habilidades avanzadas que estos candidatos traen consigo, las organizaciones optan por proteger el status quo, evitando así cualquier potencial "amenaza" a la estabilidad jerárquica existente.


La Desconexión Entre Academia y Mercado Laboral

Otra razón importante es la desconexión entre la academia y el mercado laboral. Las universidades e instituciones de educación superior en Chile continúan promoviendo los postgrados como el camino seguro hacia el éxito profesional, sin alinear completamente sus currículos con las necesidades reales del mercado. Esto da lugar a una oferta de profesionales con habilidades y conocimientos que no siempre son demandados por las empresas.


Falta de Reconocimiento y Valoración

Además, hay una falta general de reconocimiento y valoración de las competencias adquiridas a través de estudios de postgrado. En muchas ocasiones, las empresas prefieren candidatos con experiencia práctica sobre aquellos con una educación avanzada, bajo la suposición de que estos últimos carecen de habilidades aplicables y tangibles en el mundo real.


La Solución: Cambios Necesarios

Para revertir esta tendencia, es crucial que tanto el sector académico como el empresarial trabajen juntos. Las universidades deben ajustar sus programas de postgrado para alinearse mejor con las demandas del mercado laboral, asegurando que los graduados estén equipados con habilidades relevantes y prácticas. Las empresas, por su parte, necesitan cambiar su perspectiva y reconocer el valor añadido que un profesional con postgrado puede aportar.


Conclusión

Realizar un postgrado en Chile actualmente no garantiza una mejora en la empleabilidad, y en muchos casos, puede incluso ser un obstáculo. La percepción de amenaza, la desconexión entre la academia y el mercado laboral, y la falta de valoración de las competencias avanzadas son factores que contribuyen a esta situación. Solo mediante un esfuerzo conjunto para realinear las expectativas y demandas del mercado laboral con la oferta educativa, se podrá asegurar que los estudios de postgrado realmente faciliten el camino hacia mejores oportunidades laborales.


En resumen, es fundamental que tanto las instituciones educativas como las empresas evolucionen para crear un entorno donde la educación avanzada sea vista como un recurso valioso y no como una amenaza. Solo así se podrá aprovechar el verdadero potencial de los profesionales con postgrado en Chile.







miércoles, 1 de mayo de 2024

El alto compromiso laboral y La paradoja del cuidado empresarial

 

Este artículo busca reflexionar sobre la normalización del alto compromiso laboral y sus implicancias. Un llamado a la acción para que tanto empleadores como empleados busquen un equilibrio sostenible que beneficie a ambas partes.

En el mundo laboral contemporáneo, se ha instaurado una cultura que valora y a menudo exalta el alto compromiso de los trabajadores hacia sus empresas. Este fenómeno, que se observa globalmente, se manifiesta en largas jornadas de trabajo, disponibilidad constante y la tendencia a priorizar las necesidades de la empresa por encima del bienestar personal. Sin embargo, esta norma social contrasta con la realidad de que muchas empresas no demuestran un compromiso recíproco hacia sus empleados, especialmente en situaciones de despido.

¿Por qué se valora tanto el compromiso del trabajador?

La valoración del compromiso laboral tiene raíces en la ética del trabajo y en la idea de que la dedicación es sinónimo de éxito profesional. En muchos casos, se promueve la noción de que un empleado comprometido es aquel que está dispuesto a sacrificar su tiempo personal y su salud en aras de la empresa. Este ideal se ha reforzado con la competitividad del mercado laboral y la presión por resultados inmediatos.

La paradoja del cuidado empresarial

Por otro lado, la relación entre empleado y empleador es a menudo asimétrica. Mientras que se espera que el trabajador muestre lealtad y compromiso, la empresa no siempre ofrece la misma reciprocidad. En momentos de crisis o reestructuración, los empleados pueden ser despedidos sin consideración de su dedicación previa. Esto revela una paradoja: se demanda un alto compromiso sin la garantía de seguridad laboral o reconocimiento a largo plazo.

Impacto en la salud y bienestar

El alto compromiso laboral, cuando se lleva al extremo, puede tener consecuencias negativas para la salud física y mental de los trabajadores. El estrés crónico, la falta de descanso y la presión constante pueden derivar en problemas como el síndrome de burnout, trastornos del sueño y enfermedades relacionadas con el estrés.

¿Qué se está haciendo al respecto?

A nivel internacional, existen normativas como la ISO 45001:2018, que establecen sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo. En Chile, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) promueve la implementación de sistemas de gestión preventiva para proteger la vida de los trabajadores. Estas iniciativas buscan equilibrar la productividad con el cuidado de la salud y seguridad de los empleados.

Conclusión

Es fundamental replantear la cultura laboral que glorifica el sacrificio personal en favor de la empresa. Se debe promover un compromiso equilibrado que no comprometa la salud de los trabajadores y que reconozca su valor más allá de su productividad. Las empresas tienen la responsabilidad de cuidar a quienes contribuyen a su éxito, creando un ambiente de trabajo que priorice el bienestar y la seguridad.

 

La Cultura Woke y su Impacto en el Ámbito Laboral

 

La cultura "woke" ha emergido como un fenómeno global que ha polarizado opiniones y generado debates intensos en el ámbito político y social. Aquellos que se identifican con esta corriente, la cual suele estar asociada con ideas de extrema izquierda, a menudo son objeto de críticas debido a su enfoque en cuestiones de justicia social, igualdad de género, y derechos de minorías. Sin embargo, más allá de las posturas políticas, existe una creciente preocupación sobre las características psicológicas y emocionales de quienes abrazan la cultura "woke".

Según algunos análisis, aquellos que son fervientes defensores de las ideas "woke" tienden a tomar decisiones basadas en emociones más que en la razón. Son propensos a sentirse ofendidos con facilidad y a reaccionar impulsivamente ante situaciones que perciben como injustas o discriminatorias. Esta tendencia puede estar relacionada con un historial de crianza en el que se les proporcionó todo de manera fácil y sin enfrentar adversidades significativas. Como resultado, pueden tener una baja tolerancia a la frustración y una falta de habilidades para lidiar con el conflicto de manera constructiva.

 

Además, se ha observado una disminución en la capacidad de empatía social entre aquellos que abrazan la cultura "woke". Aunque suelen ser vehementes defensores de la justicia y la igualdad, a menudo muestran una falta de empatía hacia aquellos que no comparten sus puntos de vista o que critican sus ideas. Esta falta de empatía puede dificultar el diálogo y la construcción de puentes con aquellos que tienen opiniones divergentes.

 

En el ámbito laboral, estas características pueden representar un desafío para los departamentos de Recursos Humanos al momento de llenar cargos o confiar en líderes que forman parte de la cultura "woke". Si bien es importante valorar la diversidad de opiniones y perspectivas en el lugar de trabajo, es fundamental asegurarse de que los empleados y líderes sean capaces de manejar el conflicto de manera madura y constructiva. Aquellos que son propensos a reaccionar impulsivamente ante situaciones desafiantes pueden tener dificultades para trabajar en equipo o para resolver problemas de manera eficaz.

 

Además, la falta de empatía social puede afectar la capacidad de los líderes "woke" para comprender las necesidades y preocupaciones de sus colegas, lo que puede obstaculizar la creación de un ambiente laboral inclusivo y colaborativo. Por lo tanto, los departamentos de Recursos Humanos deben ser conscientes de estas características al reclutar y promover empleados, y deben proporcionar la capacitación y el apoyo necesarios para fomentar habilidades de comunicación efectivas y manejo del conflicto.

 

En resumen, si bien la cultura "woke" puede tener como objetivo promover la justicia social y la igualdad, es importante reconocer las características psicológicas y emocionales asociadas con quienes la abrazan. Los departamentos de Recursos Humanos deben ser cautelosos al llenar cargos o confiar en líderes que forman parte de esta cultura, y deben asegurarse de que los empleados cuenten con las habilidades necesarias para trabajar de manera efectiva en un entorno laboral diverso y dinámico.