Este artículo busca reflexionar sobre la normalización del alto compromiso laboral y sus implicancias. Un llamado a la acción para que tanto empleadores como empleados busquen un equilibrio sostenible que beneficie a ambas partes.
En el mundo laboral contemporáneo, se ha instaurado una cultura que valora y a menudo exalta el alto compromiso de los trabajadores hacia sus empresas. Este fenómeno, que se observa globalmente, se manifiesta en largas jornadas de trabajo, disponibilidad constante y la tendencia a priorizar las necesidades de la empresa por encima del bienestar personal. Sin embargo, esta norma social contrasta con la realidad de que muchas empresas no demuestran un compromiso recíproco hacia sus empleados, especialmente en situaciones de despido.
¿Por qué se valora tanto el compromiso del trabajador?
La valoración del compromiso laboral tiene raíces en la ética del trabajo y en la idea de que la dedicación es sinónimo de éxito profesional. En muchos casos, se promueve la noción de que un empleado comprometido es aquel que está dispuesto a sacrificar su tiempo personal y su salud en aras de la empresa. Este ideal se ha reforzado con la competitividad del mercado laboral y la presión por resultados inmediatos.
La paradoja del cuidado empresarial
Por otro lado, la relación entre empleado y empleador es a menudo asimétrica. Mientras que se espera que el trabajador muestre lealtad y compromiso, la empresa no siempre ofrece la misma reciprocidad. En momentos de crisis o reestructuración, los empleados pueden ser despedidos sin consideración de su dedicación previa. Esto revela una paradoja: se demanda un alto compromiso sin la garantía de seguridad laboral o reconocimiento a largo plazo.
Impacto en la salud y bienestar
El alto compromiso laboral, cuando se lleva al extremo, puede tener consecuencias negativas para la salud física y mental de los trabajadores. El estrés crónico, la falta de descanso y la presión constante pueden derivar en problemas como el síndrome de burnout, trastornos del sueño y enfermedades relacionadas con el estrés.
¿Qué se está haciendo al respecto?
A nivel internacional, existen normativas como la ISO 45001:2018, que establecen sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo. En Chile, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) promueve la implementación de sistemas de gestión preventiva para proteger la vida de los trabajadores. Estas iniciativas buscan equilibrar la productividad con el cuidado de la salud y seguridad de los empleados.
Conclusión
Es fundamental replantear la cultura laboral que glorifica
el sacrificio personal en favor de la empresa. Se debe promover un compromiso
equilibrado que no comprometa la salud de los trabajadores y que reconozca su
valor más allá de su productividad. Las empresas tienen la responsabilidad de
cuidar a quienes contribuyen a su éxito, creando un ambiente de trabajo que
priorice el bienestar y la seguridad.

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