Voy a decir algo que muchos piensan pero pocos se atreven a escribir: la carrera de Administración Pública en Chile está en cuidados intensivos. Y lo que es peor, nadie en el sistema universitario ni en el Estado tiene los incentivos para reconocerlo. Porque eso implicaría devolver el dinero de cinco años de aranceles, admitir que vendieron un sueño que se está convirtiendo en pesadilla y, sobre todo, cuestionar el negocio millonario que se ha construido alrededor de una promesa que el mercado laboral ya no está dispuesto a cumplir.
Lo digo con conocimiento de causa. Soy Magister en Gobierno y Gerencia Pública de la Universidad de Chile y experiencia en administración pública real, no la de los libros. Y precisamente por eso puedo hablar con propiedad de algo que muchos egresados viven en silencio: el desempleo estructural del administrador público chileno.
📋 ¿Qué estudia un administrador público en Chile?
Miremos la malla curricular. Desde la Universidad de Chile, la USACH, la UDP, la PUCV, la Universidad Central o la Autónoma, el menú de asignaturas es bastante parecido: derecho administrativo, derecho constitucional, economía pública, estadística, políticas públicas, gestión de recursos humanos, finanzas públicas, ética en la función pública, planificación estratégica, gestión municipal, análisis de políticas sociales... Y en los últimos años, como maquillaje curricular ante la presión tecnológica, se han incorporado materias como Big Data y Análisis Predictivo en la Administración Pública o Sistemas de Información de la Gestión Pública.
Suena bien en el papel. El problema es lo que no dice ese papel.
🪑 El campo laboral que no existe como te lo vendieron
Las universidades repiten como mantra que el administrador público tiene un "amplio campo laboral": ministerios, municipios, gobiernos regionales, organismos internacionales, consultoras, sector privado relacionado con el Estado... Lo dicen con una seguridad que roza lo cómico cuando uno sale al mercado laboral real.
La verdad es otra. La mayoría de los cargos de gestión pública en Chile no se obtienen por mérito profesional. Se obtienen por militancia política, por cuoteo partidario o por redes de confianza política. El Sistema de Alta Dirección Pública, que fue pensado para profesionalizar esos cargos, ha sido históricamente vulnerado por los propios gobiernos de turno, de derecha, de centroizquierda y de izquierda, sin excepción. Si tu partido está en el gobierno, puede haber opciones. Si tu coalición perdió la elección, el teléfono no suena. Así de simple y así de brutal.
Y esto no es una percepción mía. Es la realidad que viven decenas de profesionales con títulos de magíster, doctorado y posgrados internacionales que hoy están buscando trabajo en plataformas de empleo o haciendo clases particulares para pagar el arriendo.
🌀 El círculo vicioso del vaivén político
Aquí viene el punto que nadie en las universidades te explica con suficiente claridad cuando estás en primero o segundo año: la administración pública en Chile es profundamente política, y esa politización no desaparece con los títulos universitarios ni con los posgrados.
Puedes ser el mejor gerente público del mundo, tener una tesis magistral sobre modernización del Estado y haber tomado todos los diplomados habidos y por haber. Pero si el gobierno de turno cambia, si la coalición que te puso pierde la elección, si el jefe de servicio que te protegía sale por la puerta de atrás... tú también sales. Sin aviso, sin indemnización digna y, muchas veces, sin ninguna explicación formal.
El cargo de administrador público no tiene la estabilidad de un escalafón funcionario de planta. La mayoría opera a contrata, a honorarios o en cargos de confianza política que pueden terminar de un día para otro. El título no te protege. El partido sí podría hacerlo, pero los partidos en Chile están en crisis existencial permanente.
🤖 Y entonces llegó la Inteligencia Artificial
Si el panorama ya era difícil antes, lo que viene con la inteligencia artificial es directamente devastador para este perfil profesional. Y no lo digo como alarmismo. Lo dicen los datos.
Un estudio del Ministerio de Hacienda ya estimaba en 2016 que al menos un 30% de las horas laborales de los funcionarios públicos podrían ser digitalizadas o directamente eliminadas. Eso fue hace diez años, antes de los modelos de lenguaje avanzados, antes de los agentes de IA, antes de la automatización robótica de procesos. Hoy ese porcentaje es conservador. (CIPER Chile).
Los trabajos más rutinarios o de aprendizaje, precisamente aquellos a los que acceden los recién egresados, desaparecen o se automatizan con la llegada de tecnologías como los agentes de IA. ¿Y qué hace un administrador público recién titulado? Exactamente eso: tramita documentos, gestiona formularios, hace seguimiento de procesos, elabora informes estandarizados, coordina mesas de trabajo, redacta actas. Todo eso que la IA ya puede hacer mejor, más rápido y sin sindicato. (El Mostrador).
La Estrategia de Gobierno Digital 2030 del Estado chileno contempla explícitamente utilizar la Inteligencia Artificial para avanzar en la simplificación y automatización de la gestión de permisos y procesos en toda la administración pública. Traducción directa: el mismo Estado que supuestamente emplea a los administradores públicos está invirtiendo activamente en reemplazar esas funciones con tecnología. (https://wikiguias.digital.gob.cl/Estrategias/Estrategia-2030).
Chile ya comenzó a capacitar a 32 mil funcionarios públicos en inteligencia artificial, lo que confirma que la transformación no es una hipótesis futura, es un proceso en marcha. La pregunta que nadie responde es: cuando esos procesos estén automatizados, ¿Cuántos cargos nuevos se van a crear? Y la respuesta honesta es: muchos menos de los que se van a eliminar. (Sofofa).
🎓 El negocio de los posgrados: magíster en gestión pública, ¿para qué?
Y si la carrera de pregrado ya tiene estos problemas, los posgrados son directamente un negocio a costa del sueño de los profesionales. El Magíster en Gobierno y Gerencia Pública, el Magíster en Gestión Pública, los diplomados en Políticas Públicas... son programas que cuestan entre 5 y 15 millones de pesos, que se venden como el pasaporte al cargo directivo público, y que en la práctica no garantizan absolutamente nada si no tienes el capital político para activarlos.
Lo viví en carne propia. Puedes tener el mejor programa académico del país, los mejores profesores, la mejor tesis. Pero si cuando terminas el gobierno ya cambió, o si nunca tuviste militancia activa en el partido adecuado, ese magíster queda como una línea más en el currículum que nadie llama a verificar.
Las universidades saben esto. Y sin embargo siguen abriendo cupos, siguen subiendo aranceles y siguen recibiendo fondos del Estado para programas que producen profesionales sin mercado laboral real. Eso no es educación superior. Eso es un negocio disfrazado de vocación pública.
💡 Entonces, ¿Qué debería estudiar un joven hoy?
Seré directo: si tienes 18 años y estás pensando en estudiar Administración Pública o Administración en general, te pido que leas esto con mucha atención.
El mundo laboral que viene premia el dominio tecnológico aplicado. No el conocimiento teórico de instituciones públicas que la IA ya puede mapear en segundos. Las carreras que tienen futuro real son aquellas que combinan pensamiento crítico con habilidades tecnológicas concretas:
Ingeniería en Datos e Inteligencia Artificial.
Ciencia de Datos aplicada a políticas públicas.
Ciberseguridad y Gobierno Digital.
Ingeniería en automatización de procesos.
Tecnologías de la Información con especialización en sector público.
El propio gobierno chileno ya identificó los cinco perfiles laborales con futuro en IA: programador o desarrollador de IA, especialista en interacción con IA generativa, especialista en datos para IA, consultor de transformación con IA y auditor de ética en IA y ciberseguridad. Ninguno de esos perfiles se forma en una malla curricular de Administración Pública tradicional. (Diario Financiero).
Si de verdad quieres trabajar en el sector público del futuro, necesitas tecnología. El administrador público del siglo XXI no es el que entiende el Estatuto Administrativo. Es el que sabe programar agentes de IA para optimizar servicios ciudadanos, el que puede analizar grandes volúmenes de datos para diseñar políticas basadas en evidencia, el que puede auditar algoritmos gubernamentales. Y eso no te lo enseña ninguna malla curricular de las que existen hoy.
🔚 Conclusión: Hay que decir la verdad aunque incomode
La Administración Pública como carrera universitaria en Chile está transitando hacia la obsolescencia, y nadie con intereses creados en el sistema tiene incentivos para decirlo en voz alta. Las universidades no lo dicen porque pierden matrícula. El Estado no lo dice porque implica reconocer que la promesa del empleo público para los titulados fue siempre parcialmente falsa. Los gremios profesionales no lo dicen porque perderían representados.
Pero alguien tiene que decirlo: si eres joven, si estás eligiendo carrera, si tienes un familiar que está pensando en estudiar esto, la conversación honesta es la que nadie en el sistema quiere tener contigo.
La tecnología no va a pedir permiso. La automatización no va a esperar que las universidades actualicen sus mallas. Y el vaivén político no va a detenerse para que tengas estabilidad laboral.
El Estado que formó a los administradores públicos de ayer está, con recursos de todos los chilenos, construyendo activamente el sistema que los va a reemplazar mañana. Y eso, como mínimo, merece una conversación honesta.



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